Los 50 días que cambiaron el proceso de esta treintena de creadores valencianos

Después de este artículo todavía tendrían que pasar más días en los que las creativas y los creativos tuvieron que reinventarse y afrontar los procesos creativos y los proyectos de los clientes desde un punto de vista inédito. Una pandemia mundial que nos obligó a hacer una introspección personal, íntima y replantearnos los procesos de trabajo. Vicent Molins, de Culturplaza, reunió a una treintena de creativas y creativos del territorio valenciano para preguntarlos como llevaban el proceso creativo en confinamiento. Isa Viso, nuestra directora creativa, apuntó cómo había visto la situación de esta manera:

“La creatividad es impredecible. Nunca sabes cuando surge ni porqué. A veces aparece mientras te duchas, otras mientras te comes un bocadillo de tortilla o incluso después de pasar un día más aburrido que una ostra. Al final la creatividad es parte de cada uno de nosotros, de cada persona. Hacer procesos creativos para producir ideas diferentes dependen de muchas cosas que nos rodean y de nuestra propia experiencia. El confinamiento ha sido pues, una nueva vía de exploración hacia nuevos caminos y procesos de trabajo que en mi caso, no había explorado con anterioridad. Pero no ha sido una mala experiencia, todo lo contrario. Ahora sé que puedo pensar una buena idea de campaña con el pijama puesto. Evidentemente esta cuarentena nos ha hecho cambiar. (…) Este confinamiento nos ha separado, como en Tu a Londres y yo a California, pero nos ha enseñado a la fuerza a tener que trabajar a distancia para que, a pesar de no vernos las caras, podamos sacar el mejor trabajo posible. ¿Acaso la comunicación no tiene que adaptarse a los ritmos de la sociedad y a las nuevas circunstancias?”.

Por suerte la creatividad es desbordante y a veces incluso imprevisible. Toda crisis provoca una reacción proactiva y una etapa de adaptación. En ese sentido, todas y todos hemos tenido que mirar, remirar, repensar y rehacer muchos de los esquemas mentales, creativos, estructurales y laborales. Queremos pensar que para mejor. El orden de prioridades ha cambiado. Lo importante es estar bien y no dejar que el ritmo de vida nos devore. Tener tiempo de calidad, tanto en el trabajo como fuera. Con eso conseguiremos conocernos mejor, tanto a nosotros mismos, como a nuestro entorno y trabajar la creatividad (porque también requiere trabajo) para que vaya fluida.

En Granissat no hemos parado. Ni queremos, ni podemos. Tenemos la mente siempre en marcha, vengan las cosas de cara o de culo. Nos rodeamos de cultura, creatividad y vivencias para ofrecer lo máximo posible para cada proyecto, sea grande o pequeño. Tratamos de estar a la altura de lo que nos exige la creatividad, desbordante, libre, incontrolable, imprevisible, inabarcable. La controlamos y la domamos para ti.